La cancelación de la visa de Andy López Beltrán no es un trámite rutinario. Es un mensaje. Estados Unidos le retiró el permiso migratorio al hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador y secretario de Organización de Morena, convirtiendo lo que podría leerse como una decisión administrativa en el retiro de visa a Andy López Beltrán más políticamente cargado de los últimos años.
La medida se suma a las más de 175 mil visas canceladas desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, pero su peso simbólico la distingue del resto: nadie en la cúpula morenista, ni siquiera el hijo y presunto heredero político del fundador del partido, escapa de la vigilancia estadounidense.
Un golpe sin acusaciones formales
Las autoridades de Washington no han emitido ningún comunicado que explique la decisión ni existe, al menos públicamente, carpeta de investigación abierta contra López Beltrán en ninguno de los dos lados de la frontera. El silencio oficial alimenta la especulación y le da municiones a la oposición.
El PAN ya exigió a la Fiscalía General de la República abrir una investigación por posible tráfico de influencias y vínculos con el huachicol fiscal, y pidió a la Unidad de Inteligencia Financiera rastrear las cuentas del implicado y su círculo cercano.
Para la internacionalista Pía Taracena, de la Universidad Iberoamericana, el golpe es incluso mayor que el asestado con la imputación del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, en abril pasado. La razón es simple: Andy López Beltrán era visto como el delfín del movimiento. «Con él se mueven todos los cimientos de Morena», argumenta.
Morena cierra filas
El propio López Beltrán dio a conocer la cancelación de su visa en una carta dirigida directamente a Trump, en tono de denuncia. La esfera morenista respondió con una sola voz: «injerencia política».
La presidenta Claudia Sheinbaum salió en defensa del dirigente y apuntó contra la oposición, a quien acusó de usar la política exterior estadounidense como arma doméstica. «Esto tiene un sentido de injerencia en la política mexicana, porque no veo yo otra razón, ¿y lo usa quién? La derecha mexicana, que cada vez es más entreguista a los Estados Unidos», declaró.
Sheinbaum fue especialmente dura con Alejandro Moreno, presidente del PRI, a quien cuestionó públicamente por sus viajes a Washington para denunciar al partido en el Gobierno. «¿Qué político mexicano va a agacharse, a arrodillarse, frente a Estados Unidos?», le lanzó.
Una herramienta sin contrapeso
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, dejó en claro hace unos días la postura de Washington: las visas son un privilegio, no un derecho, y su cancelación es prerrogativa exclusiva de cada Estado. México, en ese esquema, solo puede observar.
El retiro de visa a Andy López Beltrán llega en un momento especialmente sensible. El hijo del expresidente tiene previsto contender por una diputación federal en Tabasco en las elecciones de 2027, comicios que ya se perfilaban como una batalla encarnizada entre el oficialismo y una oposición ávida de recuperar terreno. La cancelación de su visa, sumada a la de otros dirigentes como la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, enturbia ese horizonte antes de que arranque formalmente la campaña.
La explicación oficial de Washington aclararía muchas de las incógnitas que hoy flotan sobre la política mexicana. Pero las autoridades estadounidenses no tienen obligación de darla, y tampoco han mostrado intención de hacerlo.