San Miguel Amantla y San Juan Tlihuaca son ya los primeros pueblos originarios de Azcapotzalco en obtener su registro ante la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes (SEPI) de la Ciudad de México. El reconocimiento, publicado en la Gaceta Oficial local el 16 de diciembre de 2025, abre un precedente para los 23 pueblos de la demarcación que aún no han iniciado el proceso.
El anuncio se da en el marco del 2° Encuentro de Pueblos y Barrios Originarios de Azcapotzalco 2026, celebrado en el Jardín Hidalgo con presentaciones musicales, poesía, bailes, comida típica y saberes ancestrales. El domingo 9 de agosto se realizó un conversatorio sobre el proceso de registro, con la participación de integrantes de ambos pueblos y el concejal de Azcapotzalco, Fernando Rosique.
Una historia que precede a los mexicas
Azcapotzalco es considerada la alcaldía con mayor historia de pueblos originarios en la Ciudad de México. Su historia data de antes del año 1428, previo al dominio mexica. Rosique señaló que debajo de la demarcación existen construcciones prehispánicas y resaltó el trabajo documental de la maestra y cronista Silvia Escamilla.
«Aquí enfrente tenemos a la hermosa catedral y abajo hay basamentos piramidales de lo que había antes», apunta el concejal.
De acuerdo con Rosique, actualmente existen alrededor de 60 pueblos y barrios originarios registrados en toda la Ciudad de México. Los pueblos originarios son grupos que descienden de poblaciones asentadas en el territorio desde antes de la colonia y conservan instituciones, sistemas normativos, tradición histórica, territorialidad y cosmovisión propias.
Un proceso de años y cientos de páginas
Miguel Vargas Rodríguez, habitante de San Juan Tlihuaca, relata que el proceso comenzó en marzo de 2024 con una asamblea a la que asistieron aproximadamente 245 ciudadanos del pueblo. «Estuvimos de acuerdo en que se asignara el nombre de pueblo originario porque ya teníamos toda esta historia», señala.
El expediente de San Juan Tlihuaca acumuló alrededor de 500 páginas de documentación histórica. El de San Miguel Amantla, más de 200. Ambos incluyen códices, crónicas de Indias, títulos primordiales, reportes fotográficos, documentación geográfica y bibliografía académica que acredita el antecedente prehispánico de cada asentamiento.
Honorio Hernández María, habitante de San Miguel Amantla, recuerda que en la administración anterior intentaron iniciar el proceso sin éxito. La institución entonces responsable rechazó la solicitud con el argumento de que las tradiciones de los pueblos ya habían sido absorbidas por la zona metropolitana. Con el acompañamiento del concejal Rosique en la nueva administración, el proceso encontró mayor apertura.

Qué se gana con el registro
El registro como pueblo originario trae consigo derechos concretos. El más inmediato: el presupuesto participativo ya no se decide mediante voto individual, sino a través de una asamblea comunitaria. Además, se reconoce formalmente a las autoridades tradicionales del pueblo.
«Hay una necesidad muy fuerte de que la gente se autoorganice y que sepa defender sus derechos. No buscamos nada que no sea defender los derechos de la misma comunidad», subraya Rosique.
Cómo registrarse: el procedimiento
Para obtener el registro, los pueblos deben convocar una asamblea con habitantes de auto adscripción, documentar el acuerdo colectivo y presentar una solicitud escrita ante la SEPI con un expediente que incluya evidencia cultural, histórica y geográfica del asentamiento. El expediente debe contemplar apartados de identidad cultural, fiestas patronales, danzas, ritos y continuidad histórica —como la existencia de iglesias del siglo XVII y XVIII en el caso de Azcapotzalco.
Un llamado a los 23 pueblos restantes
Al cierre del conversatorio, los participantes exhortaron a los 23 pueblos de Azcapotzalco que aún no han iniciado el trámite a registrarse cuanto antes. Dos de ellos, anunciaron, están próximos a lograrlo.
«Autodeterminarse, autoconocerse y resguardar su identidad es un derecho colectivo, es un derecho tutelado por el Estado mexicano y debe hacerse valer», enfatiza Rosique.
Imagenes e información vía SOMOS EL MEDIO