La expansión de la industria de semiconductores impulsada por Estados Unidos al otro lado de la frontera norte de Sonora, específicamente con el clúster instalado en el desierto de Arizona, representa una oportunidad histórica para que México se inserte en la cadena de proveeduría global de este sector tecnológico. Tras la firma del Chips Act en 2022 y una asignación de 280,000 millones de dólares para la investigación e infraestructura tecnológica en el estado sureño, el gobierno estadounidense ha impulsado fuertemente esta industria, donde destacan inversiones colosales como la de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) para construir hasta 12 plantas.
Para cimentar esta conexión, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, realizó una gira de trabajo a Phoenix, el corazón de esta estrategia. Durante su estancia, sostuvo encuentros clave, entre ellos con el presidente de la Arizona State University, Michael M. Crow, para sellar una alianza orientada a la investigación, el desarrollo tecnológico y la certificación de elementos y talento que puedan integrarse a la industria de Arizona.
Estrategia nacional y visión de expertos
Diego Flores, titular del sector de Industria Electrónica y Digital de la Secretaría de Economía, detalló que el gobierno mexicano ya estudia a los aspirantes a proveedores en estados fronterizos, buscando aprovechar las cadenas de suministro que ya operan con éxito en las industrias automotriz y electrónica. La meta oficial es consolidar las primeras cadenas de proveeduría en un plazo de dos años, alineándose con el Plan México de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum para elevar el valor agregado de la producción nacional.
Por su parte, el economista y consultor en políticas públicas Jorge Sánchez Tello puntualizó que, aunque México se encuentra en una etapa incipiente en fabricación avanzada, su ambición es viable si se posiciona como el eslabón natural de empaque avanzado, prueba, diseño y validación, sin pretender fabricar chips desde cero. Sin embargo, advirtió que el país enfrenta retos significativos, como la falta de una cadena de refinación para metales y un déficit en la formación de especialistas en microelectrónica, nanotecnología y física de materiales. Por ello, los especialistas coinciden en que el nearshoring en este sector exige certidumbre regulatoria, energía limpia y una fuerte inversión en capital humano.