La Administración de Claudia Sheinbaum trabaja en un esquema financiero que permitiría atraer capital privado para el desarrollo de hidrocarburos no convencionales en México, sin alterar la propiedad del Estado sobre los recursos energéticos. De acuerdo con un documento de trabajo, la figura elegida sería un fideicomiso especializado que administraría los recursos públicos y privados destinados a la exploración y explotación de gas de lutitas mediante fractura hidráulica, técnica conocida como fracking.
El vehículo financiero busca resolver un problema central: desarrollar estos yacimientos requiere miles de millones de dólares en infraestructura, perforación y tecnología, montos que el Estado mexicano no podría cubrir por sí solo. El fideicomiso también funcionaría como una vía para aislar estos proyectos de la delicada situación financiera de Pemex, además de ofrecer garantías de transparencia y auditoría a los inversionistas.
Un viraje políticamente delicado
El regreso al fracking representa una contradicción frente a la postura que mantuvo Andrés Manuel López Obrador durante su sexenio, además de los propios señalamientos que Sheinbaum hizo en campaña. Introducir capital privado al esquema multiplica el costo político de la decisión, ya que Morena construyó gran parte de su identidad denunciando la apertura energética del sexenio de Enrique Peña Nieto.
Por ello, el Gobierno insiste en que el fideicomiso no modificará el régimen de propiedad de los hidrocarburos establecido en el artículo 27 constitucional, sino que operará únicamente como un mecanismo de administración financiera. En el Congreso, por ahora, no se contemplan cambios legales o constitucionales para respaldar el proyecto.
Empresas extranjeras, entre las mejor posicionadas
El esquema contempla la participación de inversionistas conforme al marco jurídico vigente, incluidos actores extranjeros. Las compañías energéticas estadounidenses, por su cercanía geográfica y experiencia en gas de lutitas, se perfilan como candidatas naturales para aportar capital y tecnología, en un contexto donde México depende cada vez más del gas natural importado desde Texas.
El comité científico que evalúa la viabilidad técnica y ambiental del proyecto presentará su dictamen en los próximos días, mientras el diseño financiero avanza en paralelo y de forma más discreta.