Comerciante pierde parte del pie y su negocio tras desbordamiento del Río Hondo en Azcapotzalco

Alonso Guillén perdió su negocio y parte de una pierna tras el desbordamiento del 11 de mayo; denuncia que los apoyos prometidos por la alcaldía nunca se cumplieron.

El agua que salió del Río Hondo la noche del 11 de mayo no solo inundó la colonia San Pedro Xalpa, en Azcapotzalco; también arrasó con el negocio de Alonso Guillén, ubicado sobre Calzada de las Armas, esquina con 23 de Abril, en el límite entre la Ciudad de México y el Estado de México.

En cuestión de minutos, las aguas negras destruyeron maquinaria, papel y equipo especializado, con pérdidas que Guillén calcula en más de un millón de pesos. La tragedia no terminó ahí: una herida que sufrió mientras intentaba rescatar el local se infectó por el contacto con el agua contaminada y, semanas después, los médicos tuvieron que amputarle parte del pie para evitar que la infección siguiera avanzando.

De la inundación al quirófano

El propietario relató que, al enterarse de que el agua ya entraba al local, acudió de inmediato al establecimiento y abrió las cortinas metálicas para permitir que el agua encontrara una salida, aunque el daño ya era irreversible.

Dos máquinas industriales de impresión, valuadas en cerca de 800 mil pesos, quedaron inservibles. A ello se sumaron cientos de miles de pesos en papel, trabajos de clientes y material con el que elaboraban cuadernos para colegios particulares.

Durante las maniobras para rescatar el negocio, Guillén sufrió una herida en un pie. Al ser diabético, el contacto con las aguas negras le provocó una severa osteomielitis. Los médicos le amputaron primero varios dedos y, tras tres cirugías, tuvieron que retirar gran parte del pie para impedir que la infección siguiera avanzando.

«Si no me lo cortaban, la infección iba a seguir subiendo», relató el comerciante.

Promesas de apoyo que no se cumplieron

Guillén denunció que, tras la emergencia, personal de la alcaldía encabezada por Nancy Núñez acudió a la zona para levantar censos y prometer apoyos económicos, sanitización, revisión de instalaciones eléctricas, créditos de Fondeso y asesoría técnica. Sin embargo, asegura que ninguno de esos compromisos se cumplió.

«Nos dijeron que no nos preocupáramos, que los apoyos venían. Firmamos papeles, tomaron fotos y todo quedó en promesas», afirmó.

El comerciante indicó que la alcaldesa acudió al lugar, le entregó una tarjeta de contacto y aseguró que habría seguimiento a los comerciantes afectados, pero, dos meses después, continúa esperando algún tipo de ayuda.

Gastos propios y un negocio que apenas sobrevive

Guillén también tuvo que pagar de su bolsillo a ingenieros para revisar la instalación eléctrica dañada por la inundación, mientras que su aseguradora rechazó cubrir los daños debido a las condiciones de la póliza.

Hoy el negocio apenas sobrevive. Las ventas se desplomaron y, aunque continúa dando empleo a varias familias, el comerciante asegura que hay días en los que apenas logra vender unos cuantos cientos de pesos.

«Aunque hubieran sido cinco mil pesos o simplemente ayuda para sanitizar el local, algo habría servido. No llegó absolutamente nada», lamentó.

Más de cien familias, según el comerciante, siguen a la espera

Guillén asegura que más de cien familias de la zona continúan a la espera de los apoyos prometidos tras el desbordamiento. «Yo me atrevo a hablar contra el sistema que hay en Azcapotzalco, tienen a la alcaldía en obra negra, no puedes andar en silla de ruedas sin temor a que te partas en un bache, hay más de cien familias afectadas», señaló.

De acuerdo con el comerciante, los trabajos de desazolve continúan en la zona, aunque considera que no atienden el problema de fondo.

Hasta el momento, la alcaldía Azcapotzalco no ha emitido una respuesta pública sobre las denuncias de Guillén ni sobre el estado de los apoyos comprometidos a los comerciantes afectados.

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