El grupo parlamentario del PAN en el Congreso de la Ciudad de México promueve una iniciativa para sancionar el abandono de animales durante peregrinaciones y movilizaciones masivas, una práctica que cada año deja miles de perros abandonados en rutas religiosas, carreteras, zonas boscosas y espacios públicos de la capital.
El diputado Ricardo Rubio Torres, promovente de la iniciativa, propone reformar la Ley de Protección y Bienestar de los Animales de la Ciudad de México para prevenir, sancionar y erradicar este fenómeno de manera explícita.
El problema que impulsa la reforma
De acuerdo con Rubio Torres, el abandono de animales durante peregrinaciones no solo constituye un acto de crueldad, sino que también genera riesgos para la salud pública, la seguridad vial y el equilibrio ambiental. El diputado señala que la práctica se ha vuelto recurrente en rutas como la Calzada de Guadalupe, avenida Constitución de 1917, calzada Ignacio Zaragoza, Bosques de Tláhuac y caminos secundarios de Milpa Alta y Gustavo A. Madero.
«Ninguna tradición religiosa justifica el abandono o sufrimiento de los animales; estamos obligados ética y jurídicamente a protegerlos», afirma el legislador.
Qué propone la iniciativa
La propuesta contempla reformas a los artículos 3, 4, 6, 25, 28 y 30 de la ley vigente, además de la adición de los artículos 28 BIS y 28 TER. Entre los puntos principales destacan:
Establecer obligaciones específicas para personas, grupos organizadores y autoridades durante recorridos masivos; imponer sanciones más severas por abandono en contextos de movilización colectiva; crear mecanismos de coordinación institucional para prevenir el fenómeno; garantizar atención inmediata, resguardo y registro de animales abandonados; incorporar campañas de información obligatorias antes, durante y después de eventos masivos; y definir responsabilidad solidaria entre organizadores y participantes cuando se acredite abandono.
Respuesta institucional reforzada
La iniciativa también contempla fortalecer el papel de la Agencia de Atención Animal, las alcaldías, la Secretaría de Seguridad Ciudadana y la Secretaría de Salud Pública para garantizar respuesta rápida y sanciones efectivas.
«Defender a los animales también es defender a nuestras comunidades. Un animal abandonado no es solo una víctima: también se convierte en un riesgo sanitario y ambiental que la autoridad debe enfrentar», subraya Rubio Torres.
La propuesta responde a llamados de asociaciones protectoras, médicos veterinarios y ciudadanía que han denunciado la normalización de estas prácticas en temporada de peregrinaciones.