Autoridades federales y capitalinas aseguran aproximadamente 13 toneladas de tabaco ilegal en seis cateos realizados en las alcaldías Venustiano Carranza y Cuauhtémoc, en la Ciudad de México, informa el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.
El funcionario detalla, a través de su cuenta en la red social X, que el operativo es resultado del seguimiento a acciones previas de la Secretaría de Marina, Aduanas y la Secretaría de Seguridad Ciudadana capitalina.
Un mercado descubierto por investigación
«Los trabajos de investigación permitieron identificar nuevos puntos de almacenamiento y comercialización en Ciudad de México. En coordinación con la Fiscalía General de la República y el Centro Nacional de Inteligencia, se aseguró el equivalente a 650 mil cajetillas de cigarros, en su mayoría apócrifos, que causan un gran daño; además de dosis de droga, mercancía apócrifa y cartuchos de diferentes calibres», detalla García Harfuch.
Los elementos de las corporaciones identifican seis inmuebles relacionados con la venta y distribución de tabaco ilegal en ambas alcaldías. A partir de vigilancias fijas y móviles, recaban los datos de prueba suficientes para que un juez de control otorgue las órdenes de cateo correspondientes. Hasta el momento no se reportan personas detenidas en los operativos.
Lo asegurado queda a disposición del agente del Ministerio Público, quien continuará las investigaciones para deslindar responsabilidades. Los inmuebles permanecen sellados y bajo resguardo policial.
El IEPS y el auge del contrabando
El decomiso ocurre en un contexto de crecimiento del mercado informal de tabaco en México. En enero, la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec) advirtió que el aumento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a los cigarros ha fortalecido el contrabando, al encarecer el producto legal y volver más atractivas las opciones ilegales.
De acuerdo con la organización, la nueva tarifa del IEPS elevó el precio de las cajetillas legales por encima de los 100 pesos, con incrementos de entre 15 y 22 pesos por cajetilla. Esa diferencia ha impulsado el consumo de cigarros de contrabando, cuyo precio puede rondar los 75 pesos por cajetilla.