Al menos 68 personas murieron en un accidente ferroviario ocurrido este miércoles por la mañana a la altura de la estación de Urda, en Toledo, España. Lo confirmó el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Además, 58 heridos permanecen hospitalizados, 15 de ellos de gravedad.
Investigación en marcha
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, habló desde el lugar del accidente. Aseguró que la investigación “llegará hasta el final y si ha habido negligencias, se sabrá”. Afirmó que no es asumible para España sufrir dos accidentes graves de alta velocidad en menos de un año.
La Guardia Civil y la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios interrogan al operario del centro de control que regulaba el tráfico de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla cuando ocurrió el choque.
🚨🇪🇸🚄CAUSAS DEL ACCIDENTE DE TREN DE TOLEDO EXPLICADAS https://t.co/F2VfRpc10M
— EL ÚLTIMO COLINESIO Ⓜ️ (@ultimocolinesio) October 28, 2026
Fallo en un sistema de seguridad
El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el accidente de “absolutamente inverosímil”. Explicó que hubo un fallo del LZB, uno de los sistemas de seguridad de la vía. Añadió que, sin haber resuelto ese fallo, se ordenó de forma “inexplicable” reanudar la marcha.
Reacciones
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, afirmó que “España tiene derecho a saber qué está pasando con sus infraestructuras”.
Lo que se sabe:
A las 8:30 horas falló el sistema informático de seguridad LZB, que controla la alta velocidad. De acuerdo con el ministro de Transportes, Óscar Puente, el sistema detuvo automáticamente a unos seis trenes en la zona, tres por sentido, y las decisiones pasaron a manos de un controlador del centro de control. Entre ellos había un tren Iryo con 147 pasajeros, que informó que no lograba arrancar por problemas técnicos y que quedó detenido a la entrada de la estación.
A las 8:36, seis minutos después del fallo, el controlador ordenó por teléfono y por escrito a los trenes reanudar la marcha “con normalidad”, en lugar de circular “a vista”, a un máximo de 40 kilómetros por hora, como exige el protocolo. Según Puente, uno de los trenes le advirtió del protocolo, pero esa indicación no llegó al AVE con 397 pasajeros. En su pantalla había una luz roja en el punto donde estaba el Iryo, y el controlador contaba con el apoyo de un auxiliar y la supervisión de un superior.
Entre las 8:36 y las 8:53, el AVE recorrió unos 25 kilómetros hasta chocar con el Iryo detenido, a una velocidad aún desconocida que podría haber llegado a 200 km/h en ese tramo. Puente calificó de “inexplicable” que durante esos 17 minutos nadie ordenara frenar al AVE y apuntó a un posible error humano. Las órdenes quedaron registradas en audio y por escrito. El controlador fue interrogado por la Guardia Civil y, según el ministro, optó por hablar solo con su abogado y los agentes enviados por el juez.